Inventario de los Órganos de Palencia

TOLEDO, Juan Francisco de

   Nacía este maestro en el pueblo toledano de Las Ventas con Peña Aguilera, a principios del siglo XVIII, debiéndose trasladar a la provincia de Guipúzcoa muy joven donde aprendería el oficio, tal vez en Tolosa, obispado de Pamplona, de donde era su esposa María González de Aguirre. Cuando llegue a Palencia se dice así que es de Vitoria, por haber trabajado varios años en la provincia de Alava, pero no es verdad. En su testamento de 1.760 señalan tanto él como su mujer su lugar de nacimiento.

     De su obra anterior a su presencia en Palencia solo conocemos sus trabajos en los órganos de la iglesia de la Asunción del pueblo de Bastida, Alava, en 1.735, construido por Juan de Tevar en 1.673, que restaura y amplía de 42 a 45 notas, incorporando un juego de Nasardos y abundante lengüetería; y el de la parroquia de Briñas, en La Rioja, entre 1.742 – 43. (Restaurado hace pocos años por el taller del organero Federico Acitores), disponiendo de un teclado de 45 notas, con octava corta y registros partidos de modo tradicional.                                         

   En 1.745 se encontraba en la ciudad de Burgos donde entró en contacto con el maestro de capilla de su catedral, a quien debió causarle una honda impresión. Allí tendrá  conocimiento de la vacante de afinador del órgano de la catedral de Palencia, a cuya plaza se había presentado en enero el titular de la de Burgos, Agustín Merino de la Rosa, sin éxito.

    En el cabildo palentino del 27 de octubre se dice cómo “Juan Francisco de Toledo, organero de Vitoria, se muestra pretendiente a afinador de aquí. El maestro de capilla de Burgos informó diciendo que ´es sujeto de singular habilidad en este ejercicio y especialísimo en lo que mira a claves y otras cosas de esta especie; con cuyo informe, estando el cabildo muy satisfecho del verídico dictamen de dicho maestro de capilla, acordó se le admita por afinador al referido Juan Francisco de Toledo, haciendo las obligaciones de llevar el salario estipulado que es: vivir en esta ciudad y afinar el órgano en los tiempos señalados, que son por Pascuas, y componer en alguna ocasión, si se ofrece, alguna cosa del órgano ´ ”.  

    El verídico dictamen lo realizó el maestro de capilla, admitido el año anterior, D. Antonio Rodríguez de Hita.

   Se instala en la ciudad de Palencia y muy pronto comienza a desarrollar su trabajo en los órganos de la provincia, dando condiciones para la realización de unos o afinando otros, como es el caso de los de Villaherreros en 1.746 o de San Pedro de Becerril  en 1.748.

   En diciembre del 48 solicitaba al cabildo un aumento de su salario que no tendrá respuesta,  por lo que la reiterará en Marzo del 49, acordándose que se consulte la bula de los músicos para ver cómo se puede hacer.

   En Junio, consultada la bula, se informa cómo de ella se desprende que es necesaria la presencia de un afinador y “siendo el que ahora hay tan hábil, se hable con el fabriquero para ver qué se puede hacer”. ¿Le aumentaron el salario? No terminamos de saberlo.

   En 1.749 contrata los que en el 51 va a instalar en la colegiata de San Antolín de Medina del Campo y en 1.750 informa del estado del órgano de Dueñas firmando poco después la escritura de obligación para su construcción.

   En Abril de 1.751 la Catedral de Astorga solicitaba al cabildo que deje un tiempo al organero hasta que termine de reparar el órgano, respondiéndosele que no hay inconveniente siempre que cuando sea tiempo de la afinación del órgano de Palencia venga a hacerlo “por no fiar su ejecución a persona menos inteligente”.

     Es esta alta consideración que tiene Toledo entre el cabildo palentino, la que hace que su fama se extienda y sea llamado para que intervenga o construya órganos como lo está haciendo en Medina del Campos, lo vaya a hacer en Astorga y poco después en la catedral de Tuy. Con ello también el orgullo – y soberbia – de Toledo crece.

    Pero es en esta primera ocasión, en que haya de salir del obispado durante un tiempo para asentarse en Astorga, cuando va a tener que resolver un problema, pues ha contratado la construcción del órgano de la parroquia de Dueñas en enero de 1.750 y no ha empezado a hacerle. Los beneficiados de Dueñas noticiosos de su deseo de ir a Astorga denuncian al provisor su situación, resolviendo éste que Toledo no debe abandonar el obispado sin antes cumplir con el compromiso adquirido con la parroquia de Dueñas, bajo pena de excomunión.  Toledo les propone hacer el órgano en Astorga, lo que no les convence. Buscará quién pueda hacerles la obra y finalmente será  José Ballesteros quien la lleve a cabo.

   El 21 de Marzo de 1.754 el cabildo de Palencia le da licencia para ir a Tuy “a ejecutar una obra que parece intenta hacer dicha iglesia en sus órganos, previniéndose se deje persona de su satisfacción que corra con el cuidado de las afinaciones en el tiempo de su ausencia y que, ocurriendo algún reparo de consideración en el órgano de ésta Santa Iglesia, haya de venir a su reconocimiento y ejecución”.

   Le dan dos años de licencia y partirá para Tuy dejando a Francisco López como ´ persona de su satisfacción ´ durante su ausencia. Los dos años se van a convertir en cuatro, como se desprende de las actas del cabildo en las que, en junio del 56, se manda escribir al cabildo de Tuy advirtiendo cómo han pasado los dos años que se le dieron y se reclama su vuelta, contestando aquel que se prorrogue su estancia pues “al desmontarse el órgano se ha visto que es muy necesario el añadir algunas obras fuera de lo estipulado”, asintiendo el cabildo gustoso a la petición. En Tuy construirá tres órgano: dos grandes y otro realejo, como lo describirán los libros de su catedral.

   El 17 de Julio del 58 se hace presente hace mucha falta que venga el afinador por tener grave necesidad de composición, acordando que se informe de él a la mayor brevedad.

   El 28 se informaba cómo está próximo a venir el afinador de los órganos, Juan de Toledo. Traía una carta del Cabildo de Tuy dando las gracias al de Palencia por haber dejado al afinador prolongar su presencia allí y “expresando quedar la obra muy  a satisfacción de aquel cabildo”.

   Toledo, en cuanto afinó y puso en orden el órgano de Palencia partió para Astorga, reclamado por su cabildo, y en diciembre de 1.759 se dice cómo el organero lleva mucho tiempo ausente “y que siendo preciso ejecutar la afinación en algunos registros que se hayan bastante desafinados, pudiera traer grave perjuicio el hacerla por sujeto poco inteligente, entendiéndose este perjuicio aún en lo sucesivo en el caso de no arreglarse a la obligación en que se halla constituido dicho Toledo”. Se le avisa para que acuda cuanto antes pero aquel escribe, en Marzo de 1.760, desde Astorga  manifestando “que no puede venir a cumplir con su obligación por hallarse imposibilitado y sin menoscabo de su reputación en el ministerio del arte orgánico”. El cabildo acuerda que por esta vez el fabriquero busque persona que le sustituya en la afinación.

    Conviene hacer aquí un breve alto para advertir cómo el cabildo palentino al tiempo que se siente orgulloso de su afinador, ante el aprecio que hacen de su inteligencia ellos mismos y otros cabildos, sufren las consecuencias de su ausencia con resignación. Mientras, Toledo se envanece de los halagos que recibe de unos y otros.

   Cuando vuelva a Palencia a medidos de 1.760 comenzará una febril actividad constructiva. Tiene 60 años y lo primero que hace, juntamente con su esposa, es redactar su testamento en el que, no teniendo hijos, dejan como herederos de todos sus bienes a sus almas y acuerdan ser enterrados allí donde se encuentren en el momento de su fallecimiento. 

    Vive en una casa frente al seminario y su primera obra será el órgano de Villasarracino  por valor de 10.000 reales, al tiempo que da las condiciones con las que se hayan de hacer los reparos de los órganos de Piña de Campos y de la iglesia de San Martín de Becerril de Campos. Ambas obras serán realizadas respectivamente por Francisco López y Manuel González Galindo, al hacerse con ellas tras las rebajas que practican en los precios estimados. Que no las realice él le supondrá una gran contrariedad  lo que le llevará a recusar lo actuado por ambos una y otra vez, al ser designado por el provisor como revisor de los mismos cuando los maestros comuniquen que tienen la obra terminada. En ambos casos se seguirán largos pleitos que terminarán cuando ambos maestros, al tiempo que acusan a Toledo de obrar de éste modo por venganza, apelen a que sus obras las revisen los organistas de la catedral – tanto Manuel Tajueco como Matías Garzón – quienes acaban informando de cómo lo actuado está conforme al arte orgánico.

    Lo ocurrido no debió ser otra cosa que la vanidad de Toledo se encontró con la animadversión de la mayor parte de la caspilla musical de la catedral, en especial de los organeros, provocada por lo abandonado que había tenido el órgano de la catedral durante tanto tiempo, no viniendo a cumplir con su obligación, al tiempo que Francisco López, su sustituto, había suplido su ausencia con el beneplácito de dichos organistas.

   La situación llegó a ser tan tensa  que si en un primer momento solicitó al cabildo que le reiteraran su confianza mediante la redacción de un nuevo contrato,- septiembre de 1.762 -, en el mes de diciembre presentaba su renuncia al puesto alegando “que hace más de 17 años que sirve este oficio de maestro organero y afinador de este obispado e iglesia y que, en atención a su dilatada  edad y achaques habituales, no puede continuar en el empleo, aunque con sentimiento suyo”. Pide así le acepten la dejación y el cabildo “enterado de la habilidad y suficiencia de este ministro, lo cometió a los señores de contaduría para que juntamente con el fabriquero informe, hecha la inspección correspondiente”.  En definitiva, aceptaron tal renuncia y, hasta tanto no vaya a cubrirse la plaza de afinador será el organista segundo, Matías Garzón, quien vaya a ser su afinador.

    No sé si eran muchos sus achaques pero va a tener fuerzas para seguir construyendo órganos o desplazarse para hacer informes y obras menores.

   En 1.762 intervenía en los órganos de Baltanás; apea y afina el de Cubillas de Cerrato; se traslada para trabajar en el órgano de San Miguel de Villalón; informa del estado en que se encuentra el de Cevico de la Torre y se hace cargo de la obra del órgano de Piña de Campos en 1.764 - 65  

   Cuando a principios de 1.765 le propongan hacer el de la iglesia de San Andrés de Carrión de los Condes, verá la ocasión propicia para – a pesar de su salud, como él dice –  trasladarse hasta allí con todo su taller para construirle. Su vida en la ciudad no debía desenvolverse en una situación cómoda.

    Ya no volverá a Palencia. Recibirá en ese verano como aprendiz en su taller al que vaya a ser un excelente discípulo y organero, Tadeo Ortega, y, tras instalar el órgano de San Andrés, llevará a cabo el de Lantadilla y contratará los del Convento de las Claras de Carrión y de la iglesia de Villasirga, Ambos quedarán sin terminar en el taller a su fallecimiento el 20 de Enero de 1.768.

   Diez días antes había fallecido su esposa María. Ambos están enterrados junto al presbiterio de la iglesia de San Andrés.

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