Inventario de los Órganos de Palencia

ARTEAGA, José de

Llega a Palencia en 1686  y fallece en Palencia en 1712.
  
En el cabildo del 6 de diciembre de 1686 se trató de afinar y componer el órgano mayor y se dio comisión a dos canónigos y a Durón (organista mayor) para tratar con una “persona inteligente” que se haya hoy en esta ciudad. Yo deduzco que éste es José Arteaga, por lo que veremos a continuación, aunque ignoro porqué se encontraba en la ciudad. Sin duda el calificativo que se le otorga nos hace pensar que era bien conocido por los músicos y miembros del cabildo palentino.

Para el 24 de enero de 1687, Sebastián Durón informa cómo el organero que había compuesto el órgano grande (Domingo Echevarría) se encontraba en la ciudad y que convendría arreglar el realejo que sale el día del Corpus y el órgano que está frontero al grande, que hace mucho que no se usa por estar maltratado. El cabildo acuerda que se arreglen ambos. Lo va a hacer José de Arteaga, quien para el 22 de febrero tiene acabado este trabajo y pide el título de afinador de los órganos y de los demás de la ciudad, de los que es patrón el Cabildo. El Cabildo se lo concede “en atención del cuidado y trabajo que el dicho puso, y haber experimentado ser sujeto a propósito para el ejercicio”.

Con esto decidirá trasladarse a vivir a Palencia, trayéndose a su familia, lo que sin duda le ocasionará una necesidad mayor de ingresos, de ahí que para el 9 de octubre de este año pida un salario “en atención a haberse venido con toda su familia a esta ciudad para mejor servir a la catedral”; pero acordaron “no se fuese contra el estilo del cabildo, que es no dar semejantes salarios”.

Arteaga se tendrá que buscar contratos para abrirse camino: Redacta las condiciones con las que haya de hacerse el órgano de Frechilla y en febrero de 1688 comienza a construir el del Monasterio de Benevivere.

Durante este año, al tiempo que intervenía en los órganos de la catedral para su afinación ayudaría al organista Sebastián Durón en  los trámites para hacer posible la construcción del nuevo órgano que a finales de ese año iniciarán Don Antonio y Fray José Echevarría. Se puso a su disposición en el tiempo que duró la obra (de diciembre del 1688 a septiembre del 1691) llegando a trabajar 405 días por los que cobró 3.045 reales, a siete reales cada día.   

Ese año de 1691 acude a Amusco a afinar el órgano, poner atambores, paxaritos y caños que faltaban en él, por lo que cobró 150 reales.

El 29 agosto de 1792 el cabildo es informado de cómo José Arteaga ha afinado el órgano, lo que aprovechará para solicitar el 9 de septiembre algún salario para poder vivir en la ciudad y cuidar perpetuamente de que el nuevo órgano y los demás estén siempre bien afinados. El Cabildo manifestará sus dificultades económicas para atender esta petición, pero no obstante “porque es preciso conservar y mantener el órgano nuevo en perfecto estado” encarga al fabriquero que busque medios para solucionar bien este problema. No será si no hasta el 12 de febrero de 1693 cuando el cabildo apruebe la asignación de 40 ducados para que afine los órganos.

A la vuelta del año, en febrero del 94, vuelve a solicitar un aumento de su salario, concediéndole diez ducados más cada año, además del salario que le está consignado  para ayudarle a pagar la casa.

En julio solicitará nuevo aumento, manifestando que desea servir al cabildo de Palencia, “pues le están haciendo otras ofertas muy decentes y mayores porque se vaya a vivir a la ciudad de Plasencia con la misma ocupación”. El Cabildo “reconociendo ser persona necesaria para el cuidado de afinar órganos”, acuerda  acceder a su petición  y encarga a un canónigo que trate con él a ver con cuánto se quedaría. El diecisiete de julio se comunica que se ha llegado a un entendimiento con José Arteaga quien se conforma con un salario de 60 ducados y cuatro cargas de trigo “que era lo menos que podía admitir para vivir y estar en esta ciudad”, acordándose concedérselo.

Mientras tanto, Arteaga sigue realizando trabajos de su oficio, como el que realiza en Villasarracino instalando en su iglesia el órgano viejo que habían comprado al Monasterio de Benevivere.

El 9 de abril de 1699 reitera al Cabildo algún aumento o alguna cosa moderada “en que pueda vivir con su familia…, ofreciendo no ser mas molesto en toda su vida”. Se acordó “que por ahora no ha lugar a su petición, y se reservó para otra ocasión”.

¿Qué estaría pasando por el ánimo de Arteaga al ver cómo el año anterior, habiendo pasado Fray Domingo Aguirre – uno de los que construyeron el órgano nuevo – camino de Vizcaya, fue invitado a dar su opinión sobre el deseo del cabildo de construir uno nuevo o si era mejor afinar el que tenían, opinando, tras examinarlo, que con una buena afinación, que costaría unos 400 ducados, quedaría bien arreglado para algún tiempo y el cabildo le pida que para cuando esté en Valladolid haciendo el órgano que le han encargado – o a su término – se pase por Palencia para hacer lo que propone?

Efectivamente, Fray Domingo Aguirre tendrá concluida su intervención a finales de noviembre de 1697. Debió ser un “mal trago para Arteaga”, tanto en la desconsideración hacia su trabajo, como en el sentido económico por el salario que estaba recibiendo.

En los sucesivos años sigue al servicio de la catedral y vemos cómo en enero de 1702 se encuentra en Salamanca desde donde escribe al cabildo informando de la existencia allí de “un ministril bajón de 23 años, soltero, de buenas prendas para el ministerio y que desea venir (a la catedral) a ser oído”.

El 26 de septiembre de 1705 se propuso que es necesario desmontar la cañería del órgano y componer los fuelles. Si realizó alguna intervención ante esta situación  José de Arteaga no llegamos a saberlo, pero no debió ser así pues en esas fechas se encuentra en Lugo realizando los órganos para su catedral, que había contratado el año 1703 y que serían tres: uno grande, otro pequeño y el realejo.

Vemos cómo efectivamente era un organero de prestigio a la vista de la trayectoria artística vista hasta ahora.

El 6 de noviembre de 1706 “se vuelve a tratar de la necesidad que tiene el órgano principal de afinarse”. Como el afinador José Arteaga está enfermo, se acordó que el organista averigüe dónde está el P. Fray Domingo (Aguirre) y le llamen. No sabemos si éste lo hizo pero a Arteaga lo volvemos a encontrar el 21 de marzo de 1707 pidiendo licencia para irse con su familia a Lugo, donde tiene ajustada conveniencia para afinar los órganos que ha hecho nuevos allí. El Cabildo decide “se vea si quiere continuar como hasta aquí de afinador con sesenta ducados y la obligación de afinar el órgano tres veces al año, a 20 ducados cada afinación y 4 fanegas de trigo, y que en este caso se le pagará íntegro el año pasado, aunque no lo afinó”.

Arteaga debió estar conforme con esta proposición, pero partió para Lugo ya que el 9 de julio el cabildo trató el estado del órgano y pidió “que se dé aviso para que se traiga a los oficiales que Arteaga tiene en Lugo, para que antes de la fiesta de San Antolín componga los fuelles del órgano y desmonten algunas partes de él, para que con su maestro Arteaga compongan y afinen la cañutería que más lo necesitare”.

    Ya no se vuelve hacer mención en los cabildo sobre este maestro ni volvemos a encontrarle interviniendo en órgano alguno, ni de Palencia ni en otro lugar.

    El 12 de Marzo de 1.712 el organista de la catedral, Francisco Navarro, pone en consideración del Cabildo “lo muy deteriorado que se hallaba el órgano y que nadie mejor podría arreglarlo que el religioso que lo hizo (Fray Domingo Aguirre) y que convendría que estuviese presente al arreglo el que hubiere de suceder en la plaza de afinador al difunto José de Arteaga”.

    Es así como nos enteramos de su fallecimiento este año de 1.712 y cómo 11 días mas tarde su viuda se dirige al cabildo para que, “como remedio a los cortos medios con los que se encuentra, nombren a su hijo José de Arteaga”  - del mismo nombre que el padre -, respondiéndosela  que no ha lugar “pues ya había determinado el cabildo no proveer la plaza hasta que se experimentara la habilidad de los maestros que concurrieren a la nueva obra que se ha de hacer en dicho órgano”.

   Esa nueva obra será la que realice Fray Domingo de Aguirre con sus organeros, ayudantes y oficiales como eran sus sobrinos José de Alsúa, Domingo Galarza y otros, iniciándose ese mismo año y durando hasta 1.716. 

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